21 marzo 2009

Luchando como siempre con la puta máquina que tengo que llevar el lunes a formatear (si es que me sale lo del bacap(?)) y la reputa tecnología que no se hizo para mi.
Supe desde siempre que esto no era para mi. Lo supe en aquellos días del "domerca" a fines de los sesenta en que el contador del puesto me dijo
-Flaco, esto no es para vos-
Por que en esa epoca era flaco y lo que no era para mi -según el quía- era recorrer las veintipico de cuadras en bici por las calles oscuras a las 2 de la mañana, comer a esa hora el felipe con la chuleta de chochan sanguinoliento con el Pineral y apurarme la caña La Mariposa con miel para pasar el frio. Después al puesto,sentado detrás del mostrador alto en la banqueta dura y la olivetti con manija como toda arma. Sentado al lado del tambor que calentaba "los bajo cero" del invierno ahi donde se quemaban los cosecheros inutiles y se ponían algunas batatas en las brasas para comer con el sol.
Y controlar las descargas de los changarines desde el mionca cuando hacían las putas torres, con los putos cajones que llegaban hasta el techo y que iban a formar laberintos en el puesto. Laberintos donde cada tanto te encontrabas adentro no al minotauro sino a algún puestero torrando o algún changa pajeandose con las pornos manoseadas compradas por la cooperativa, (la cooperativa de los pajeros que ahi eran legión). Cajones que habría que tratar de vender antes de las 9 de la matina, sobre todo si eran de verduras y sobre todo si había humedad.
Como siempre entre a divagar. Pero es que estuve tantos años sin contar nada.
La cuestión es que gracias al contador salte de la famosa "Cooperativa de Horticultores y Bla bla bla", a una cerrada oficina en un cerrado edificio en el centro de la ciudad donde cinco putarracas organizaban las facturas y pagos de los fruticultores del Valle de Rio Negro, de los horticultores de Mendoza, de los productores de ajo, morrones y tomates salteños etc. Yo con la "moderna tecnología", recién comprada y con la que tuve que tomar cursos con los que programaba en una imponente máquina con barras que se llamaba Computronic los paquetes de imputaciones que aquellas cinco turras me pasaban.
Terminó mal, cagué las barras, y elegí a la mas guacha, -además era la mina del jefe-
Si la tecnología siempre fallo conmigo, no se manejar, no tengo teléfono móvil, no se ni usar la video y apenas si me atrevo al control del tele. Por eso recuerdo con cariño a la vieja "Cabiro" con el ojito verde que cada tanto con un puñetazo volvia a la realidad no como aquella nami, aunque los puñetazos no se los di yo.
Por eso ni me hablen del I pod.
alejandro.

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2 Comentarios:

Blogger EmmaPeel dice...

Que vuelva el todo a cuerda!


besos maestre

6:50 p. m.  
Blogger Carlos Niño Balboa dice...

No se lo dió Vd el trompón pero le dieron ganitas...cuente,
ninio.

11:20 a. m.  

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