01 agosto 2006


ENTRE PUTAS Y CHORROS
Julián Centeya, Cassette

LA CANA
A la final, ya ves, saltó la bronca
el gil, que se avivó, la fue de esparo
de cruzada un botón lo chapó al monga
y me sirven a mí, si no me paro.

Yo siento que ese fato mishio y raro
de vos me aleja y es lo que más siento
la parlo poco, lo sabés, y claro
y amas te es rejunao mi sentimiento.

Tu breón te cayó en cana, negra amada,
la tasuer me empaqueta de zarpada
y espero una aliviada en la sentencia.

Batile al bepi, que me fui de viaje,
portame entre otras cosas algún traje.
Yo me la aguanto. Vos tené paciencia.

Situando al poeta
LA NOVELA DE LA VIDA

fragmento (sobre Nira Etchenique)
por Marcelo Massarino

En la ciudad de Buenos Aires hubo una llamada Generación del ’60: poetas, escritores, letristas del tango y músicos que, recién hoy -cuarenta y cinco años después- es reivindicada porque impuso en la cultura un tinte costumbrista, hasta ese momento patrimonio de los tangueros. En muchos casos se quiere limitar la influencia de esta Generación al ámbito político por su compromiso en aquellos días turbulentos con más autoritarismo que democracia. Tiempos de una efervescente situación internacional que movilizaba a la juventud. El propio Juan Gelman señala que reducirla a la poesía política es un “malentendido”, porque sus integrantes tenían “un desenfado que ayudó a que los poetas se liberaran de determinados moldes”. Como dice Carlos Patiño, una Generación que “escribía ‘como sentía’ de los temas que ‘sentía’, de la forma que ‘sentía’ y esto la galvaniza y legitima”. La lista de nombres incluye a Alejandra Pizarnik, el propio Gelman, Roberto Santoro, Olga Orozco, César Fernández Moreno y Lubrano Zas, entre otros, junto al movimiento de la Nueva Canción con Armando Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana. Todos bebían de las mismas fuentes: Nicolás Olivari, Macedonio Fernández, Mario Jorge de Lellis, Raúl González Tuñón, Luis Luchi, Humberto Costantini y los poetas del tango Evaristo Carriego, Cátulo Castillo, Julián Centeya, Homero Manzi y Nicolás Olivari. Eran los días del Instituto Di Tella y de las revistas literarias El grillo de papel, El escarabajo de oro y Hoy en la cultura...
Revista Sudestada, Nº 44

3 Comentarios:

Blogger principio de incertidumbre dice...

¿pero el escarabajo de oro no era de aberlado castillo???

El año pasado me dió emoción encontrar esos (difíciles) libros de literatura argentina. Tan genéricos, no. Pero con miles de fotos que dejaban traslucir algo de los poetas. Algo que se puede leer más allá de las clasificaciones...

Gracias por trascribir el texto.
Y por tus dibujos.

3:05 p. m.  
Anonymous Anónimo dice...

si, al escarabajo lo fundan con liliana Heker, a principios de los 6o,y fue lo mas representativo de las revistas literarias.Despues tambien con Heker, el ornitorrinco a fines de los setenta. El fragmento transcripto era para dar una idea de toda una generación muy intelectual, que abreva en la cancion popular, en el tango, en el sainete, en el radioteatro reconstruyendo y rescatando un habla muy nuestro,(pizarnik/puig) la mezcla perfecta la da despues a fines de los sesenta cortazar, con su balance de europeismo,y arrabal culto. alejandro

3:55 p. m.  
Anonymous cesar dice...

Qué época. Está muy bueno.Todos era capos. Si comparás con hoy, no pasa nada. Todo muy pobre. Una pena.

6:00 p. m.  

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