LA CONCLUSION O LA CONFUSION (¿?)APOSTILLAS / FINAL-FINAL
A partir de Duchamp y su ruptura con el arte tradicional la obra ( la suya y la de ciertas tendencias conceptuales, dadaistas, etc) tienen que ver con un arte que parece remitirse al interior de la galería o museo que la contiene como marco contextual de referencia o soporte de trabajo. Algunas de las ideas de D. eran:
“oposición a la servidumbre manual del artista”
“evitar la idea de empastado de la materia pictórica”
“lo que se escribe son interpretaciones que no son obligatoriamente falsas ni verdaderas”
“la obra es totalmente visceral” (no creo que sea justamente la suya)
“negación del color en la obra”
Diego, en su post en "dudo de todo" toma como referencia las conclusiones de Graciela Speranza, sobre Kuitka, transcribe: ”K, combina el aura conceptual duchampiana con el aura pictórica y redefine la esencia de su pintura”
Y yo me pregunto nuevamente ¿No era que el aura en D. o en su obra era producto de colocar un elemento común o de fabricación standard en el ámbito de un museo o galería? O, más bien, ¿No será que su obra es producto de un proceso productivo -casi un plan premeditado de moderna mercadotecnia- como es firmar con pseudónimo (Mutt), pagar la critica artística, hacer comprar la obra por uno de los principales coleccionistas neoyorquinos y contratar a uno de los mejores fotógrafos para que salgan las fotos en las tapas de las revistas de actualidad? La obra de D., el urinario o la fuente (punto de partida) fue expuesta por primera vez en 1917, solamente por dos días, y se convirtió en la pieza de arte más provocadora hasta este momento (2007), posiblemente por la irritación que le produce al contemplador clásico que tiene parámetros adquiridos sobre la historia del arte y cree saber lo que se va a encontrar en un museo. Esa pieza de la que sólo queda alguna foto (como testimonio) empieza a interesar a coleccionistas y museos recién en los años 50, cuando se empiezan a comentar los ready-mades de D. que ya no se conservaban, que se habían perdido o roto. En un nuevo desafío a lo que es la obra de arte y el meneado aura, los manda a hacer nuevamente a Suiza, pero ahora en series de ocho (por lo menos es lo que da a conocer). O sea que no sólo no vemos los originales sino que son series las que ahora habitan los espacios “sacralizados”. La “gran” demostración de D. es que lo importante no es la técnica, sino la actitud y que bajo esta premisa cualquier acto se puede convertir en obra de arte (¿Dónde quedó el aura que no la puedo encontrar?).
Graciela habla de la pintura de K. ¿Exactamente de qué pintura y de qué momento habla? Para mí puede ser sólo de la de los primeros 80 ¿Para G. todo lo onírico, surrealista o con síntoma de intertexto más o menos de esas características, ya sea proveniente del cine o de la literatura tiene que ver con la influencia D.? “Con esa sencilla sumatoria, encuentra el modo de encarnar lo mental en lo visible, evitando el riesgo de que se convierta en literatura o filosofía, y deje, por lo tanto de ser pintura”
(dice G.).
Ahora la confusión es total y nos damos cuenta que la comparación es errónea porque esa sencilla sumatoria de la que habla Graciela pero convertida en filosofía o literatura sería la obra que D. realiza o manifiesta que realiza, no sé si la de K., más aferrado a la psicología, al teatro, a la ópera o al pensamiento musical. Mi idea es que D. deja la pintura (o el arte más clásico) y adhiere a lo conceptual, cuando sabiéndose un pintor “menor” y siendo rechazado en distintos salones, o por los “hermanos mayores”, como él llama a los primeros cubistas, abandona los cuadros (la pintura). En cambio K. la deja en tanto sus limitaciones no le permiten seguir expresándose en ese medio, al que volverá cuando la escenografía de sus obras teatrales o sus muestras se lo pidan (sin tomar a la representación como obra única, sólo con la necesidad de ilustrar por sus “torpes” medios las ideas que deba representar figuralmente, o dirigir a sus colaboradores, o proyectar imágenes, todas actitudes que siguen negando la categoría aurística de la obra).
En “Apariencia desnuda”, la obra que sobre D. escribe Octavio Paz, propone una lectura de “este silencio” de D. en su relación con la muerte del arte como efecto de la ironía romántica, ironía que es considerada por OP., como conciencia de la muerte, más que como consecuencia del proceso hegeliano de interiorización propio del arte romántico .
Algunas digresiones:
“Para seguir pintando sin ingenuidades después de la muerte de la pintura, o más propiamente, para volver a la pintura después de Duchamp” (nos dice G.) Recuerdo que el urinario es de 1917, pero “El Guernica” de Picasso fue pintado en 1937 (es un cuadro ingenuo ¿?), la obra “El Papa Clemente X de Velázquez” de Bacon en 1953 (es ingenua ¿?). Así mil ejemplos. No habrá querido decir Graciela la muerte de la pintura de D., o la de K. Aunque la de este último siempre puede renacer.
Alejandro



